Algunas fotos tienen ese poder mágico de detener el tiempo. No las de alfombras rojas o fiestas glamurosas, sino las que revelan una verdad más íntima y tierna. Eso es exactamente lo que evoca esta instantánea de la infancia, guardada en secreto durante mucho tiempo: Elizabeth Taylor con su hijo en brazos. Una imagen conmovedora, casi inesperada, que nos recuerda que detrás de la leyenda de Hollywood se encontraba, sobre todo, una madre profundamente dedicada a sus hijos.
Un icono visto bajo una luz raramente vista

Elizabeth Taylor sigue siendo, incluso hoy, una de las figuras más icónicas del cine. Sus ojos violeta, su elegancia natural y sus papeles legendarios han cautivado a generaciones enteras. Sin embargo, esta fotografía de la fotógrafa Corinne Marchetti revela una faceta mucho menos conocida de la estrella: la de una mujer sencilla y atenta, centrada en su hijo más que en los focos.
La imagen no muestra joyas espectaculares ni una puesta en escena grandiosa. Solo Elizabeth, relajada, casi normal, compartiendo un momento tierno con su hijo Michael. Un momento suspendido que contrasta marcadamente con la imagen pública glamurosa y extravagante que a menudo se asocia con la estrella.
Michael Wilding Jr., un niño nacido en la luz

Michael Wilding Jr. nació a principios de la década de 1950, hijo de Elizabeth Taylor y su segundo marido, el actor británico Michael Wilding. Crecer con una madre tan famosa no fue tarea fácil. Desde muy joven, vivió en un mundo de cámaras y donde cualquier gesto podía convertirse en noticia.
Sin embargo, Elizabeth Taylor siempre se aseguró de proteger a sus hijos. A pesar de su intensa carrera y de filmar por todo el mundo, le dio suma importancia a la vida familiar para ofrecerles un entorno amoroso y seguro, lo más alejado posible del tumulto hollywoodense.
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