Preparación de la solución: Comienza mezclando media taza de bicarbonato de sodio con media taza de vinagre blanco en un recipiente. Notarás una reacción burbujeante, lo que indica que los potentes agentes limpiadores se están activando.
Aplicación de la solución: Con un cepillo de dientes viejo o un cepillo de cerdas suaves, aplica la solución a la lechada. Asegúrate de distribuir la mezcla uniformemente, concentrándote en las zonas más sucias o manchadas.
Deja actuar y frota: Después de aplicar la solución, espera de 10 a 15 minutos. Esto le da tiempo al bicarbonato de sodio y al vinagre para que penetren y descompongan la suciedad y los residuos. Luego, con el mismo cepillo o paño, frota la lechada enérgicamente para eliminar la suciedad superficial.
Enjuague y admire: Después de limpiar, enjuague bien la lechada con agua limpia. Se sorprenderá de lo brillante y limpia que quedará. Séquela con un paño limpio y admire el resultado: ¡una lechada impecable y un suelo con aspecto de recién instalado!
Limpiar la lechada no tiene por qué ser una tarea ardua ni costosa. Gracias a ingredientes naturales como el vinagre y el bicarbonato de sodio, puede lograr resultados impresionantes en una sola pasada. Además de una limpieza eficaz, este método también ofrece beneficios ambientales y económicos.
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