Lo que ella encontró
—¿Qué dijiste? —preguntó Carmen con un dejo de algo más que cansancio.
“Te daré tres millones si resuelves esta ecuación imposible”, repitió riendo.
¿Aceptas el reto, Carmen? ¿O mejor dicho, acepta la señora de la limpieza? Sería divertido.
Un calambre agudo recorrió el estómago de Carmen, pero no era sólo dolor: era un recuerdo.
Recordó las tardes en la biblioteca, la beca que la impulsó hacia la carrera de investigación de sus sueños y la noticia que lo cambió todo: estaba embarazada.
Recordó las gélidas llamadas telefónicas, la incredulidad de Diego, el hombre que amaba y que la abandonó cuando supo la verdad.
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