
“Me cuesta empezar”
“Me siento estancado cuando tengo que empezar”
“Sé que tengo mucho que hacer, pero no puedo hacerlo”
Reflejan una dificultad real para actuar, organizar los pensamientos o completar una tarea. Y cuando se repiten con frecuencia, pueden revelar un funcionamiento cognitivo característico del TDAH.
¿Qué está pasando realmente en sus cabezas?

Esto crea un círculo vicioso: frustración, culpa, fatiga mental y, a veces, pérdida de confianza en uno mismo.
SIGUE LEYENDO EN LA SIGUIENTE PÁGINA 

No debe confundirse con un pasaje simple y difícil.
Claro que todos procrastinamos de vez en cuando. Y estas señales, tomadas por separado, no bastan para diagnosticarlo. Incluso un período de estrés, un cambio de ritmo o un momento de baja moral pueden desencadenar este tipo de comportamiento.
Por eso, ante la duda, es fundamental consultar con un profesional de la salud. Solo un especialista podrá hacer un diagnóstico preciso y ofrecer el apoyo adecuado.
Por qué es esencial actuar con rapidez
Identificar el TDAH a la primera señal permite a los niños comprender mejor cómo funciona. No se trata de etiquetarlos, sino de brindarles las herramientas adecuadas para tener éxito en la escuela, en casa o en la vida adulta.
Y, lo más importante, ayuda a restaurar una imagen positiva de sí mismo. Porque no, tu hijo no es perezoso ni desorganizado. Simplemente tiene una forma diferente de funcionar.
A veces, tras una frase aparentemente inocua se esconde una súplica verdaderamente silenciosa. Prestemos atención.