El banco había cambiado.
Se ampliaron las becas. Se reescribieron las políticas.
Margaret continuó visitando, no para verificar saldos, sino para entrevistar a estudiantes.
Ella había demostrado algo duradero:
La verdadera riqueza no es lo que acumulamos.
Es lo que usamos para ayudar a otros.
Y ese día, en un vestíbulo de mármol, triunfó la dignidad.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.