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Paso 3: Limpie los rincones y grietas
Con el tiempo, las grietas de la tostadora pueden acumular grasa y migas, lo que dificulta alcanzarlas con un simple paño. Para ello, Nana usa un cepillo de dientes viejo o un hisopo de algodón. Sumérjalo en la solución de vinagre y frote suavemente alrededor de las perillas, botones y cualquier espacio estrecho.
Para la bandeja recogemigas o las piezas extraíbles, puede remojarlas en agua tibia con un chorrito de vinagre durante unos 10 a 15 minutos. Esto aflojará la grasa o las migas difíciles. Después de remojarlas, frote ligeramente con bicarbonato de sodio y enjuague con agua limpia. Paso 4: Pulir
Una vez que hayas eliminado toda la suciedad y la grasa, limpia toda la tostadora con un paño limpio y húmedo para eliminar cualquier residuo de vinagre o bicarbonato. Para que brille, puedes terminar con un paño de microfibra para pulir el exterior. Este paso le da a la tostadora un brillo agradable sin marcas.
Consejo de Nana: Si tu tostadora es de acero inoxidable, usa un poco de aceite de oliva o aceite de bebé en un paño de microfibra y limpia el exterior en la dirección de la veta. Este truco ayuda a evitar las huellas dactilares y le da un acabado profesional y brillante.
Paso 5: Deja que se seque y vuelve a montar
Una vez que todo esté limpio, deja que la tostadora y sus componentes se sequen completamente antes de volver a enchufarla. La humedad y la electricidad no se llevan bien, así que asegúrate de dejarla secar al aire durante al menos 30 minutos o sécala con una toalla si tienes prisa. Una vez seca, vuelve a montar la tostadora, ¡y listo! Por qué funciona este método
La combinación de vinagre y bicarbonato de sodio es un truco de limpieza clásico, y con razón. El ácido acético del vinagre ayuda a descomponer la grasa y la suciedad, mientras que la suave abrasividad del bicarbonato de sodio ayuda a eliminar la suciedad adherida. Además, la reacción química entre el vinagre y el bicarbonato de sodio (¿recuerdas esos volcanes de ciencias del colegio?) crea burbujas que ayudan a despegar la suciedad de las zonas de difícil acceso.
Este método no solo es eficiente, sino también seguro. A diferencia de los desengrasantes comerciales, que pueden ser agresivos o dejar residuos químicos, el vinagre y el bicarbonato de sodio son completamente atóxicos. Incluso puedes usarlos en las zonas de preparación de alimentos sin preocupaciones. Y como son tan económicos y fáciles de conseguir, no tendrás que gastar en limpiadores caros que podrían no ser tan efectivos.

Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.

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