Buenos hábitos para recordar
- Planifique con anticipación siempre que sea posible: el refrigerador sigue siendo el método más confiable.
- Utilice siempre platos o fuentes para evitar cualquier contacto entre la carne cruda y otros alimentos.
- Lávese bien las manos y los utensilios después de manipularlos.
- Y lo más importante: nunca dejes el pollo crudo a temperatura ambiente , ni siquiera “por un momento”.
Con estos tres métodos, ya no hay estrés ni improvisación: tu pollo quedará tierno, sabroso y listo para cocinar de forma segura.