Esta conciencia duele menos cuando la compartimos.
Cambié las cerraduras. Cambié mi rutina. Aprendí lo rápido que se evapora la certeza y lo poderosa que puede ser la paz cuando el caos aguarda las lágrimas.
Si estás leyendo esto, recuerda: no le debes honestidad a alguien que construyó su vida sobre mentiras. Te la debes a ti mismo.
Así que pregúntate:
Si tus planes cambiaran mañana, ¿a qué verdad podrías regresar? ¿
La afrontarías? ¿La estudiarías hasta que lo revelara todo?
Y si el silencio te diera una ventaja, ¿la usarías sabiamente?
Comparte tu opinión en los comentarios. Historias como estas son importantes porque la consciencia a menudo se disfraza de incomodidad.
Si esto te resonó, por favor, compártelo. Alguien más podría abrir la puerta esta noche y pronto aprenderá que un momento de silencio puede cambiar el final.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.