Acabáis de compartir un momento tierno, apasionado, íntimo… y de repente, él os da la espalda.
Te quedas ahí, sorprendido, quizá un poco dolido, quizá confundido. ¿Podría este simple gesto ocultar un significado más profundo? ¿O quizá… ninguno?
Antes de sacar conclusiones precipitadas, respira hondo. A veces, esa silenciosa desviación dice mucho, o no dice absolutamente nada.
Sólo necesita un momento para respirar
Para algunos, la intimidad se siente como un fuego artificial: emocional, hormonal, abrumador. Dar la vuelta podría ser simplemente una forma de volver a bajar, de encontrar el equilibrio.
No es rechazo; es una pausa. Un espacio tranquilo para respirar antes de regresar con calma y presencia.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.