Algunos fármacos pueden provocar tos o alterar la consistencia de la mucosidad.
Entre ellos:
Ciertos medicamentos para la presión arterial
Antihistamínicos que resecan las mucosas
Nunca se deben suspender por cuenta propia, pero sí consultar al médico sobre posibles alternativas si la flema comenzó tras iniciar un tratamiento.
Método práctico para ayudar a reducir la flema
Hidratación inteligente
Beber entre 1.5 y 2 litros de líquidos diarios ayuda a mantener la mucosidad fluida. Las bebidas tibias suelen ser más efectivas que las frías.
Opciones útiles:
Agua tibia con limón
Infusiones suaves
Caldos
Té de jengibre, manzanilla o menta
Controlar la humedad del ambiente
Mantener una humedad aproximada del 40–50 % puede mejorar notablemente la respiración nocturna.
Si no hay humidificador, pueden ayudar:
Duchas de vapor
Inhalaciones de vapor con cuidado
Mantener textiles húmedos en la habitación
Técnicas naturales de limpieza
Gárgaras con agua tibia y sal
Ayudan a disminuir la inflamación y movilizar mucosidad.
Miel natural
Puede suavizar la garganta y reducir la irritación nocturna.
Lavados nasales con solución salina
Especialmente útiles si existe goteo postnasal.
Medidas si hay sospecha de reflujo
No comer durante las 3 horas previas a dormir
Elevar ligeramente la cabecera de la cama
Reducir frituras, grasas, café, chocolate, alcohol y bebidas gaseosas
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.