¿Y los cajones, cómo los hacemos?
Buenas noticias: este truco también funciona para los cajones del congelador. Al forrarlos cuidadosamente con papel de aluminio, se limita la acumulación de escarcha y se facilita su limpieza. Con el frío y la humedad, el aluminio puede arrugarse o romperse con el tiempo, pero simplemente hay que cambiarlo, normalmente cada pocos meses.
¿Un pequeño esfuerzo único para una comodidad duradera? Sí, por favor.
Un congelador más tranquilo para el uso diario

Al reducir la acumulación de escarcha, se gana en practicidad, visibilidad y tranquilidad. Los cajones se deslizan con mayor suavidad, las puertas cierran correctamente y el mantenimiento se vuelve mucho más sencillo. Es uno de esos consejos sencillos que, combinados, hacen que la vida cotidiana sea más fluida.