Recuperando la confianza, paso a paso

En las semanas siguientes, el ambiente en casa cambió. Camille volvió a hablar de sus días, sus deseos, sus preocupaciones. Elise pidió una cita en la escuela para hablar de las burlas, demostrándole a su hija que nunca más tendría que afrontar esto sola.
Entonces, una noche, mientras Elise preparaba la cena, Camille soltó una simple frase: ya no cerraba con llave la puerta del baño. Ya no necesitaba esconderse para sentirse bella. Ahora sabía que, a ojos de su madre, siempre lo había sido.
Porque a veces, el tratamiento de belleza más poderoso se puede resumir en pocas palabras: "Eres perfecta tal como eres y yo siempre estaré ahí para ti".