—Lo sé —dije—. Pero prométeme algo.
"Cualquier cosa."
Se acabaron los secretos. De ahora en adelante, nos enfrentaremos a todo juntos. Sea bueno o malo.
Me apretó la mano bajo la manta. "Juntos."
Y de alguna manera, en ese momento de tranquilidad, le creí.
Porque el amor no se trata solo de comodidad y rutinas compartidas. Se trata de permanecer unidos cuando todo se desmorona y de elegir reconstruir.
Incluso cuando la confianza se quiebra, el amor correcto puede repararla.
Mientras me quedaba dormida, con su mano alrededor de la mía, comprendí algo claramente:
No estábamos terminando.
Estábamos empezando de nuevo.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.