El secreto reside en el azufre que contiene la punta. Al quemarse, libera compuestos de azufre que oxidan y eliminan incluso los olores más persistentes del inodoro.
¿Cómo aplicar este consejo?
El método es extremadamente sencillo:
• Enciende una cerilla
• Dejar enfriar unos segundos.
• Tíralo al inodoro
Al quemarse, los vapores de azufre neutralizan los olores desagradables y dejan el baño más fresco.
Así es como trato con los olores sin usar productos químicos agresivos: lo único que necesitas es una cerilla encendida.
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