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En la boda, alguien me susurró que el novio había pinchado la copa. Cambié de copa y todo salió a la luz.

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Etapa 2 – Cuando la debilidad de otra persona aparece en el rostro del novio
Al principio, nadie entendía nada. Los invitados chocaban las copas con alegría, reían y gritaban "¡Qué amargo!", mientras el fotógrafo corría de cámara en cámara, capturando las emociones.

Entonces Greg parpadeó de repente, lenta y pesadamente, como quien no ha dormido en tres días. Dejó el vaso sobre la mesa, pero falló por un par de centímetros: el vaso golpeó el borde del plato y la cinta del vaso tembló.

"¿Qué estás haciendo?" susurró Nina tan bajo que solo la persona sentada a su lado la habría oído.

Greg se giró para mirarla, con el sudor corriendo por su frente.

—Hace mucho frío... —exclamó—. Tu vestido... tu perfume... tu cabeza...

Intentó sonreír, pero se le esfumó. Su mirada se volvió borrosa, como si recorriera la habitación buscando algo en el ruido que pudiera detenerlo.

Y entonces Nina se dio cuenta de lo peor: no se trataba de "beber demasiado sin querer". Era justo lo que Mikhail le había advertido. Solo que ahora, en su cuerpo.

Greg volvió a coger su vaso, como por costumbre. Le temblaban los dedos. Tomó otro sorbo y exhaló con fuerza, como si el agua le hubiera quemado la garganta.

—Greg —Nina le puso la mano en la muñeca—. No te ves bien. Salgamos.

"Siéntate...", susurró, intentando que volviera a sentarse, pero su mano se quedó inerte y colgando. "Todo bien. Solo... una reacción. Estrés..."

La palabra “reacción” sonaba casi honesta.

Pero la reacción no fue estresante.

La reacción fue que añadió algo.

Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.

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