Etapa 1 - Brindis principal y copas con cintas
El presentador levantó el micrófono y la música se fue apagando poco a poco, dejando en el aire únicamente el tintineo de los platos y el susurro de los vestidos.
—¡Queridos invitados! ¡El brindis más importante es por los recién casados!
Todos se pusieron de pie. Nina también se levantó, sintiendo que su espalda se humedecía al instante bajo el corsé. Greg se inclinó ligeramente hacia ella, como si le importara, pero sus dedos en su cintura no eran una caricia, sino una presión, como si estuviera comprobando que no volviera a escapar.
Había dos vasos frente a ellos, atados con cintas blancas. Nina hizo lo que había decidido en el baño: los cambió rápidamente, con cuidado, casi imperceptiblemente. Como se cambia el tenedor cuando el camarero se equivoca: sin movimientos bruscos, sin pausas innecesarias.
Greg no se dio cuenta. O estaba seguro de que todo estaba bajo control.
"Para nosotros", susurró, mirando a los invitados, no a ella. "Y que siempre sean... inteligentes".
La palabra "inteligente" sonaba como si no hablara de amor sino de sumisión.
Él levantó su copa. Nina levantó la suya, la que ahora estaba a salvo.
Con el rabillo del ojo, vio a Mikhail de pie junto a la pared. Estaba algo apartado de los camareros, mirando no al escenario ni a los recién casados, sino a las manos de Greg. Su expresión era como si tuviera un carbón encendido en la mano y temiera quemarse.
Greg tomó su primer sorbo.
Y casi inmediatamente su sonrisa se volvió un tanto desigual.
Demasiado rápido...y demasiado vacío.
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