—Mamá, te estás pasando. Somos familia.
—La familia no empujó al agua a alguien que tiene miedo y no sabe nadar —respondió ella.
Se enderezó, como si el agua hubiera lavado no sólo la suciedad sino también el miedo.
—Mañana desocuparán mi apartamento. Ya no los mantendré. No me importa que no tengan dinero. Hijos adultos. Aprendan a ser responsables de sus actos.
Ya nadie se reía.
—Te arrepentirás profundamente de haberme tratado así —dijo con calma.
A lo lejos ya se oían las sirenas.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.