¡Pero esa no es la única explicación! La tendinopatía aquílea , por ejemplo, también puede causar dolor, al igual que los espolones calcáneos , pequeños crecimientos óseos que se forman en el hueso del talón. Si a esto le sumamos una mala postura, un calzado demasiado rígido ( o, por el contrario, con una estructura insuficiente ) e incluso la falta de calentamiento previo al ejercicio, se trata de una combinación de factores que pueden contribuir a la aparición del dolor .
¿Por qué algunas personas se ven más afectadas que otras?

Buenas noticias: no estás solo con este problema. Menos buenas noticias: algunas personas son más susceptibles. Corredores de largas distancias, por supuesto, pero también profesores, enfermeras y vendedores que pasan todo el día de pie. El sobrepeso también puede aumentar la presión en el talón y debilitar esta zona. En resumen, no hay una sola causa, sino una combinación de factores que se combinan y finalmente desencadenan una señal de alerta .
¿Cómo calmar el dolor a diario?
La clave es actuar rápidamente, antes de que aparezcan las molestias. Los especialistas generalmente aconsejan:
- Descanso relativo: no es necesario permanecer quieto, pero sí limitar las actividades que ejerzan demasiada presión sobre los talones (como trotar en asfalto).
- Estiramiento dirigido: algunos ejercicios sencillos pueden ayudar a relajar la fascia y aliviar la tensión.
- Plantillas ortopédicas adaptadas: permiten una mejor distribución del peso corporal y reducen la presión sobre el arco del pie.
- Elegir zapatos: optar por una buena amortiguación y un soporte firme en lugar de modelos demasiado planos o demasiado rígidos.
En los casos más persistentes se pueden ofrecer sesiones de fisioterapia , siempre con el objetivo de proporcionar alivio y confort diario.
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