“No merezco tu amabilidad”, dijo.
—Quizás no —respondí—. Pero el amor no se trata de lo que ganamos. Se trata de lo que elegimos.
Él me apretó la mano.
Y por primera vez desde aquella noche en el hospital, me sentí estable de nuevo.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.