En ese momento, acababa de ser destacada por una actuación notable, que simbolizaba su transición de prodigio a actriz consolidada. Muy reservada en su vida personal, se dedicó a su arte con notable determinación.
Dos años después, un papel importante grabaría definitivamente su nombre en la memoria colectiva. Pero en 1989, todo esto era solo una promesa... ¡y qué promesa!
Julia Roberts, la joven actriz con la sonrisa ya icónica

Y luego está Julia Roberts, aún al comienzo de su carrera, pero ya radiante. En esa época, consiguió sus primeros papeles importantes, revelando su cálida energía, su espontaneidad y esa sonrisa ahora legendaria.
A diferencia de Winona, más reservada, o Jodie, más cerebral, Julia cautiva con su frescura y naturalidad. El público se encariña rápidamente con esta mezcla de dulzura y seguridad que se convertirá en su sello distintivo.
En 1990, un papel romántico icónico la catapultó al estrellato internacional. La fotografía de 1989 se convirtió entonces en una auténtica cápsula del tiempo: la de un ícono justo antes de su salto a la fama.
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