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¡Deja de comer huevos así! Una dietista explica por qué.

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Al pelar una naranja o un limón, el proceso es casi automático: retiramos con cuidado esa capa blanca y esponjosa que se esconde bajo la colorida cáscara. Demasiado gruesa, demasiado amarga, poco apetitosa… a menudo acaba en la basura sin pensárselo dos veces. Sin embargo, esta parte poco conocida del cítrico, llamada albedo, merece una segunda oportunidad. Tras su discreta apariencia se esconde un verdadero tesoro culinario, durante mucho tiempo subestimado.

Albedo: el gran elemento olvidado de nuestras cocinas

Durante generaciones, el albedo se consideró inútil. Se criticaba su sabor ligeramente amargo y su consistencia algo dura, muy alejada del jugoso dulzor de su pulpa. Como resultado, se abandonó rápidamente, especialmente en recetas dulces. Sin embargo, con el resurgimiento de una cocina más natural y con menos desperdicios, que prioriza la materia prima, esta cáscara blanca está volviendo a estar de moda. 

Esto no es casualidad. Albedo es naturalmente rico en fibra y pectina, ingredientes valorados por su papel en una dieta equilibrada. También contiene interesantes compuestos vegetales típicos de los cítricos, que contribuyen a su carácter y sabor únicos. En resumen, no es un residuo, sino una parte integral de la fruta.

Por qué no siempre deberías eliminarlo

Aunque el albedo suele pasarse por alto, esto se debe en gran medida a la falta de comprensión. Cuando se utiliza correctamente, ofrece varias ventajas:

  • Una fuente natural de fibra  , ideal para añadir textura a los platos y aumentar la sensación de saciedad.
  • Rico en pectina  , muy valorado en la cocina por sus propiedades aglutinantes, espesantes y gelificantes naturales en algunos platos.

 

 

 

 

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