Mark habló por mí. Lo admitió todo. Solo pidió una cosa: estar presente.
La decisión del tribunal fue clara: los niños permanecen conmigo. El contacto es supervisado. Una tregua.
Afuera del juzgado, dijo que no quería destruir nada. Solo le respondí:
« Si les haces daño, cerraré estas puertas para siempre».
Los niños estaban confundidos. Les dije la verdad que podían soportar: que yo era su padre. Siempre.
Esta lucha puede que nunca termine.
Pero mientras estos tres confíen en mí, lucharé.
Y por ahora… eso fue suficiente.