Consejo natural: sal y limón para recuperar el brillo.
Cuando las copas se enturbian, el dúo de limón y sal es una solución infalible. El limón, gracias a su acidez natural, ayuda a disolver el residuo blanquecino, mientras que la sal proporciona una suave acción abrasiva. Corte un limón por la mitad, frote suavemente el interior de la copa, añada una pizca de sal y repita el proceso. Enjuáguelas con agua limpia, un poco de jabón lavavajillas y listo: sus copas estarán mucho más limpias.
Bicarbonato de sodio: el suave aliado de la fabricación de vidrio

Otro artículo esencial en nuestros armarios: bicarbonato de sodio. Mezcla dos cucharadas de bicarbonato de sodio, una cucharada de sal y un poco de agua tibia directamente en el vaso. Deja reposar unos treinta minutos para que la mezcla actúe. Después de enjuagar y lavar como de costumbre, notarás que el vaso queda mucho más limpio, sin riesgo de rayarse.
Vinagre blanco, simple y notablemente efectivo

Si la película es más resistente, el vinagre blanco puede ser tu mejor aliado. En un recipiente o palangana, mezcla partes iguales de vinagre blanco y agua, y deja los vasos en remojo durante unas horas. Para los depósitos más incrustados, puedes dejarlos en remojo toda la noche. Al día siguiente, enjuaga, lava y seca bien para admirar el resultado: vasos visiblemente más brillantes y sin vetas blancas .
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