Consejos y recomendaciones
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Cortar las papas bien finitas ayuda a que el pastel se cocine de manera pareja.
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Si querés una textura aún más suave, podés agregar un chorrito de leche o crema a la mezcla de huevos.
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Saltear previamente la espinaca es clave para evitar exceso de líquido durante la cocción.
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Se puede preparar con anticipación y guardar en la heladera; solo necesitás darle un golpe de horno antes de servir.
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Al día siguiente queda más firme y sabroso, ideal para recalentar.
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Combina muy bien con una ensalada fresca de hojas verdes y tomate.
Este pastel cremoso de papas y espinaca es una solución práctica, rendidora y sabrosa para cualquier comida casera, con ingredientes simples y un resultado que siempre reconforta.
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