La toalla parece limpia, pero en realidad retiene humedad, sudor y células muertas. En un baño cerrado y húmedo, esto se convierte en un medio perfecto para bacterias y hongos.
Cada vez que te secas con esa toalla, vuelves a llevar todo eso a tu piel.
Consejos prácticos
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Usa la misma toalla no más de 2–3 veces.
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Cuélgala siempre bien extendida en una barra, nunca hecha bollo en un gancho.
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Mantén el baño ventilado y, si puedes, abre la ventana o usa el extractor.
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Láva las toallas con regularidad y deja que se sequen por completo al sol o en un lugar aireado.
3. Descuidar el cuidado de los pies
Los pies pasan horas encerrados en medias y zapatos. Allí se acumulan:
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sudor,
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células muertas,
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bacterias y hongos.
Esto produce mal olor, picazón y piel engrosada, sobre todo entre los dedos y en talones.
Cómo cuidar mejor tus pies
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En la ducha, lávalos cada día con agua tibia y jabón suave, incluyendo entre los dedos.
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Sécalos muy bien, especialmente entre los dedos.
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Una vez por semana, usa una piedra pómez o lima suave en talones y zonas engrosadas.
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Si usas zapatos cerrados muchas horas, prueba un talco antifúngico suave.
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Cambia las medias a diario y elige telas transpirables.
Tus pies sostienen todo tu cuerpo: merecen un minuto extra de atención.
4. Tirar de la cadena con la tapa del inodoro levantada
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