1. Usar demasiado jabón en la zona íntima
La piel de la zona íntima es mucho más delicada que la del resto del cuerpo. Además, la vagina tiene su propio sistema natural de limpieza y un equilibrio de bacterias “buenas” que la protegen.
Cuando usamos:
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jabones muy perfumados,
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duchas internas,
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toallitas perfumadas a cada rato,
podemos alterar ese equilibrio, irritar la piel y favorecer infecciones y malos olores.
Qué hacer en su lugar
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Lava la zona externa con agua tibia y, si lo deseas, un limpiador suave, sin perfume y específico para higiene íntima.
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Evita las duchas vaginales internas.
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Seca con una toalla limpia, dando toques suaves, sin frotar fuerte.
A veces, menos es más: el cuerpo sabe cuidarse, solo necesita que lo respetemos.
2. Reutilizar la misma toalla de baño demasiadas veces
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