Para prepararlo, ralle media pastilla de jabón de alquitrán en un rallador grueso, un agente natural conocido por sus propiedades limpiadoras y desinfectantes.
Vierte el jabón rallado en un recipiente grande, vierte una taza de agua caliente encima y déjalo reposar de 10 a 15 minutos para que se ablande y se disuelva. Luego, añade 3 cucharadas de amoníaco (ácido salicílico) y 2 litros de agua caliente.
Mezcle bien esta solución y remoje la ropa blanca que necesite refrescarse. Déjela en remojo de 2 a 3 horas.
Después de este tiempo, incluso las manchas más difíciles, el amarilleo y el grisáceo desaparecerán sin dejar rastro. La tela recuperará su frescura y su ropa lucirá como nueva, reluciente de limpia y blanca.
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