Cuando la plancha se convierte en secadora
Planchar es una de las formas más antiguas de eliminar la humedad residual de la ropa. Si la tela soporta altas temperaturas, extiéndela ligeramente húmeda sobre una tabla de planchar y plánchala sin subir la temperatura. No te preocupes por el vapor que sube: no proviene de la plancha, sino del agua que queda en la ropa, que se evapora con el calor.
Sin embargo, la moderación es clave: nunca uses una temperatura superior a la indicada en la etiqueta de cuidado de la prenda, ya que las fibras húmedas pueden ser más susceptibles al lavado. Este método funciona especialmente bien con camisas y camisetas de algodón porque, además de secar, también elimina las arrugas al instante, dejando la prenda lista para usar directamente desde la tabla de planchar.
Estos sencillos trucos no solo ahorran tiempo, sino que también ayudan a que navegar por casa en invierno sea menos estresante. Con un poco de atención y un uso responsable de nuestros electrodomésticos, podemos evitar olores a humedad y largas esperas.
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